Los 3.164 chalecos antibalas para los efectivos de la Policía Nacional que compró el exministro del Interior del gobierno de Dina Boluarte, Juan José Santiváñez, se encuentran abandonados a la intemperie desde que llegaron al país el 26 de febrero de este año.
Pese a que la institución policial enfrenta el notable incremento de las actividades criminales y se requiere una mayor protección para los efectivos que se encuentran en la línea de fuego, los chalecos antibalas adquiridos a un costo de S/7 millones no son distribuidos porque no cuentan con la certificación textil, un requerimiento técnico indispensable para garantizar la calidad del producto.
En varios reportajes de investigación, La República informó que los equipos técnicos de la unidad usuaria de la PNP (la Región Policial de Lima) detectaron que el modelo Nivel III-A que ofertó la compañía mexicana Armor Life Lab incumplía una serie de requisitos, como el certificado textil. Pero el exministro Santiváñez y las autoridades de la PNP bajo su mando persistieron en consumar el contrato.
Los chalecos debieron entregarse el primero de enero de este año, pero recién llegaron el 26 de febrero. Y no es el único incumplimiento grave del contrato.

La Contraloría General, alertó que los chalecos antibalas están en un ambienta con malas condiciones y expuestas a la humedad y falta de seguridad por la unidad usuaria. Foto: La República
Un proveedor desastroso
Una reciente auditoría del 22 de abril de este año, emitida por el Organismo de Control Institucional del Ministerio del Interior, confirmó que el chaleco antibalas Nivel III-A de Armor Life Lab carece de certificación textil.
En efecto, durante el proceso de conformidad de los chalecos antibalas, el Servicio de Armamento y Municiones de la Oficina de Administración de la Región Policial Lima observó que los equipos no contaban con la certificación correspondiente emitida por el laboratorio textil First Lab Quality Solutions, como exige el contrato.
“Se ha identificado la ausencia de vinculación expresa entre el número de serie y la muestra (de chaleco antibalas) ensayada, lo cual impide establecer una trazabilidad documental directa con el bien entregado (por Armor Life Lab)”, señala uno de los informes del Servicio de Armamento y Municiones de la Región Policial Lima.
De origen sospechoso
Es decir, cuando los técnicos eligieron al azar un chaleco antibalas comprado a la empresa mexicana, la serie que identifica al producto no existía en los registros.
Armor Life Lab también incumplió con presentar las pruebas de ensayo del chaleco antibalas en un país distinto de México, donde fue fabricado el producto, un requisito elemental consignado en las bases de contratación.
Ante una serie de observaciones por parte del Servicio de Armamento y Municiones de la Oficina de Administración de la Región Policial Lima, los chalecos antibalas permanecen almacenados en la Región Policial Lima. No han sido distribuidos, lo que afecta la dotación de seguridad del personal policial.
En pleno abandono
Por si fuera poco, inspectores de la Contraloría General de la República descubrieron que la infraestructura donde se almacena el lote de chalecos antibalas está en muy malas condiciones. Los equipos, que costaron S/7 millones, se encuentran en cajas de cartón sobre el piso y presentan roturas y exposición.
Es muy probable que la humedad en los depósitos de la región policial afecte la conservación de los chalecos antibalas. Ante un eventual foco de fuego, ni siquiera se cuenta con un extintor en el lugar.
Como reveló La República, durante el proceso de licitación Armor Life Lab, no precisó el peso exacto de los chalecos antibalas, tampoco la composición de las fundas, como exigían las bases. Pese a las deficiencias, la Oficina General de Administración y Finanzas (OGAF) del Ministerio del Interior le dio la buena pro a la firma azteca durante la gestión de Santiváñez.
La entrega de los chalecos antibalas tenía un plazo de 85 días calendario, que iniciaba con la suscripción del contrato, conforme a la oferta técnica de Armor Life Lab, la empresa que ganó la buena pro. Es decir, los equipos tenían que llegar a Lima el primero de enero de 2026.
Sin embargo, 56 días después, exactamente el 26 de febrero de 2026, Armor Life Lab recién internó los 3.164 chalecos antibalas nivel III-A en los almacenes de la Región Policial Lima, ubicados en la cuadra cuatro de la avenida España, Cercado de Lima.