En anteriores oportunidades hemos manifestado nuestra preocupación por tener entre políticos opositores a la actual gestión, a personajes que poco o nada saben de lo que dicen, hablan como “el gigante por la bragueta”, conceptos llenos de incoherencia como por ejemplo al referirse a temas que desconocen, como hablar de continuismo sin saber su real significado.
El comentario cargado de desconocimiento lo hacen en Huaral algunos políticos y candidatos, aludiendo a un candidato que tiene gran preferencia, acusándolo de continuismo, pero los críticos ignoran que en materia de política continuismo significa pretender mantener en el poder al Partido político o a una autoridad, manipulando leyes o normas que los ayuden en ese propósito u objetivo autoritario. En este caso particular, el candidato aludido nunca perteneció al movimiento político del actual alcalde y ahora tampoco milita en el movimiento de la primera autoridad edil, entonces no existe continuismo, de modo que esa palabra está mal utilizada o pretende crear confusión entre los electores, lo que tampoco sería una buena práctica.
El continuismo es antidemocrático en todo los sentidos y no se puede aplicar al candidato de la marea roja porque políticamente nada lo une con la gestión de Fernando Cárdenas Sin embargo resulta distinto hablar de proseguir o de continuar con las obras que puedan quedar inconclusas o con los proyectos positivos que deben mantenerse en vigencia, eso no es continuismo, por el contrario eso es ser responsable y condescendiente con la población y eso involucra el desarrollo sostenible que debe de mantenerse en una provincia que crece y seguirá creciendo con la vocación de servicio de quienes, sin egoísmo o mezquindad prosiguen con el avance de obras, claro que implementan sus propios proyectos o planes de gobierno que permitirán consolidar el engrandecimiento de nuestra provincia… No al continuismo, si a continuar ejecutando obras y proyectos positivos que coadyuben al progreso de Huaral.