Por Emerson Jara
En esta campaña ardua, difícil y llena de contrastes, hay una verdad que nadie puede negar: quien no escucha, no puede gobernar. Quien no camina por los barrios, no conoce la realidad. Quien no mira a los ojos a su gente, no tiene autoridad para prometer.
Daniel Hernández estuvo en Huacho Chico y Túpac Amaru. No fue a prometerles milagros, fue a escucharlos. A escuchar sus necesidades, conocer sus inquietudes y recoger sus propuestas, no las nuestras. Porque el verdadero plan de gobierno no se inventa en una oficina: se construye con la voz del pueblo, con la experiencia de quien vive la realidad todos los días. Estar cerca de la gente no es una estrategia de campaña: es la única forma honesta de gobernar y lo que recogió en Huacho Chico y Túpac Amaru le compromete aún más; trabajar sin descanso por un Huaral con más progreso, más oportunidades y más justicia para todos.
GRACIAS, HUACHO CHICO Y TÚPAC AMARU.
Gracias por abrir sus puertas, por confiar sus sueños y por recordar para quién trabajar. Ustedes son la razón de este proyecto y con ustedes, Huaral se construye bien, se construye juntos, se construye escuchando.
Daniel Hernández no hace una política con discursos; hace escuchando, hace caminando, hace estando ahí y ahí está siempre, porque la marea roja no se detiene… y el resurgir de Huaral empieza por escuchar a su gente.