-«No se trata solamente de reunir profesionales. Se trata de identificar los problemas del país, encontrar las capacidades que pueden ayudar a resolverlos», puntualiza el mundialmente reconocido peruano.
El científico e inventor chancayano, doctor Adrián José Cabezas Morales, integra la nueva Red de Profesionales Peruanos en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) impulsada por la Embajada del Perú en Suecia. La iniciativa abre una oportunidad, pero también plantea una pregunta fundamental: ¿cómo convertir el conocimiento de los peruanos en el exterior en soluciones concretas para el Perú?
El Dr. Adrián Cabezas Morales forma parte de esta nueva red tras el encuentro realizado el 17 de septiembre de 2026 en Estocolmo, que reunió a profesionales peruanos vinculados a la ciencia, la tecnología y la innovación, junto con representantes del CONCYTEC.
La iniciativa busca establecer vínculos entre las capacidades de los profesionales peruanos residentes en Suecia y las necesidades de desarrollo científico y tecnológico del Perú.

EL VERDADERO DESAFÍO
Para el doctor Cabezas Morales, la creación de la red constituye un primer paso. El verdadero desafío comienza ahora: ¿Cómo transformar todo ese conocimiento, experiencia e investigación acumulados por los peruanos en el exterior en soluciones para el país?.
Y existe una segunda pregunta que considera fundamental: ¿De qué manera el Estado peruano puede generar las condiciones para que sus científicos, investigadores, inventores e innovadores puedan contribuir efectivamente al desarrollo del Perú?.
No se trata solamente de reunir profesionales. Se trata de identificar los problemas del país, encontrar las capacidades que pueden ayudar a resolverlos y crear mecanismos que permitan transformar el conocimiento en investigación, tecnología, innovación y resultados concretos.

EL VALOR DEL CONOCIMIENTO
El Dr. Cabezas Morales sostiene que existe un aspecto que no debe quedar fuera de esta discusión: el conocimiento, la experiencia, la investigación, la innovación y la propiedad intelectual tienen un valor y deben ser reconocidos y respetados.
Especialmente cuando son el resultado de muchos años de esfuerzo, perseverancia, sacrificio, investigación e inversión. Para muchos científicos e inventores peruanos, gran parte de ese camino ha sido construido fuera del país y, en numerosos casos, con recursos y esfuerzos propios.
Por ello, una red de profesionales peruanos en el exterior puede convertirse en mucho más que un espacio de encuentro: puede ser un puente entre el conocimiento adquirido en el mundo y las necesidades reales del Perú.

SOBERANÍA TECNOLÓGICA
El debate también conduce a una cuestión de fondo: ¿Qué necesita realmente un país para ser soberano y construir su propio desarrollo?
El Perú destina apenas el 0,19 % de su PBI a Investigación y Desarrollo, mientras Suecia destina el 3,56 %. La diferencia muestra la magnitud del desafío que enfrenta el país.
Pero el problema va mucho más allá de un porcentaje. Ya en el siglo XVIII, Adam Smith, en La riqueza de las naciones, explicó la importancia de aumentar la productividad mediante la división del trabajo, el conocimiento, las habilidades y las mejoras de las máquinas. Su análisis mostró la importancia de la capacidad productiva y del conocimiento para transformar la riqueza de una sociedad.
Y esta reflexión mantiene una enorme vigencia para el Perú. Un país no se vuelve científicamente soberano solamente porque tenga papa, camote, cobre, oro, gas, pesca o una extraordinaria gastronomía. Tampoco por mostrar al mundo las grandes obras que dejaron sus antepasados. Todo eso forma parte de nuestra riqueza, nuestra identidad y nuestra historia, y debemos sentirnos orgullosos de ello.
Pero no es suficiente para construir soberanía científica, tecnológica e innovadora.
La verdadera transformación ocurre cuando un país es capaz de aplicar conocimiento, ciencia y tecnología para transformar sus propios recursos, agregarles valor y convertirlos en productos, procesos, industrias, nuevas tecnologías, empleo y bienestar para su población.
No basta con extraer el cobre: hay que desarrollar el conocimiento y la tecnología para transformarlo.
No basta con producir alimentos: hay que desarrollar ciencia y tecnología para agregarles valor.
No basta con vender nuestros recursos: tenemos que ser capaces de transformar lo que tenemos en conocimiento, tecnología e industria propia.
Y tampoco basta con admirar lo que hicieron nuestros antepasados.

No basta con admirar lo que hicieron y heredamos de nuestros antepasados. Tenemos que ser capaces de mejorar, de crear y de convertirnos también en la admiración de quienes nos precedieron. Tenemos que lograr que nuestros antepasados sientan que no los hemos defraudado; que la herencia que nos dejaron no terminó en la admiración de lo que hicieron, sino que fue el punto de partida para construir algo todavía mayor.
Ese es también el verdadero desafío: no vivir solamente del orgullo de nuestro pasado, sino tener la capacidad de construir un futuro que haga sentir orgullosas a las generaciones que nos dieron esa herencia.
El Perú necesita pasar de ser solamente un país rico en recursos a ser un país rico en conocimiento, ciencia, tecnología e innovación.
Porque un país que depende permanentemente de la tecnología desarrollada por otros podrá comprar tecnología, pero difícilmente podrá construir una verdadera soberanía tecnológica.
Para doctor Cabezas Morales, la conclusión es directa: “La soberanía tecnológica no se compra: se construye.”
Y esa construcción requiere educación, investigación, innovación, inversión y, sobre todo, valorar y fortalecer a los propios científicos, investigadores, inventores y profesionales peruanos.
UNA NUEVA ETAPA EN LA RELACIÓN PERÚ-SUECIA
La iniciativa también adquiere especial significado dentro de una relación bilateral que se remonta a 1853. En 2026, Perú y Suecia cumplen 173 años de relaciones diplomáticas.
Después de más de un siglo y medio de vínculos entre ambos países, esta nueva red puede abrir un espacio de cooperación basado en un recurso que no tiene fronteras: el conocimiento. Para un científico chancayano como Adrián Cabezas Morales, formar parte de esta iniciativa representa también la posibilidad de que el conocimiento acumulado durante una vida dedicada a la investigación pueda volver a conectarse con las necesidades de su país de origen.
El desafío ahora es que esta red no se quede solamente en reuniones. El verdadero resultado será cuando el conocimiento de los peruanos en el mundo se transforme en ciencia, tecnología, innovación y soluciones concretas para el Perú.
Fuente: Región LIMA Digital
La soberanía tecnológica exige inversión y una decisión de Estado. Suecia es un ejemplo: destina alrededor del 3,6 % de su PIB a Investigación y Desarrollo, unos US$22.500 millones cada año.
El Perú no debería desperdiciar: el conocimiento de sus propios compatriotas que hoy se encuentran en el extranjero.
Muchos profesionales peruanos han adquirido durante años conocimientos, experiencia y capacidades que pueden contribuir al desarrollo de nuestro país.
El desafío es motivarlos, reconocerlos y crear las condiciones para que regresen al Perú y pongan ese conocimiento adquerido al servicio de nuestra nación.
Si el Estado peruano realmente desea o tiene la ambición de construir un país soberano tecnológicamente y con una base sólida en ciencia, tecnología e innovación, debe convertir ese propósito en acciones concretas. De lo contrario, todo quedará solamente en discursos y deseos, sin resultados concretos.
La soberanía tecnológica no se compra: se construye también recuperando el conocimiento y el talento peruano que hoy está en el mundo.