Hoy Huaral cumple 136 años de ser distrito. Las calles se adornan, las autoridades desfilan, se escuchan himnos y se repite la frase “¡Nuestra tierra avanza!” Pero si nos alejamos de las tarimas oficiales y miramos hacia los barrios, pueblos jóvenes, asentamientos humanos, los caminos de las zonas rurales y las colas para atención de salud, la historia es otra.
Muchos celebran la fecha como símbolo de identidad y progreso, otros nos preguntamos ¿qué hemos construido realmente en estos 136 años? Se dice que crecemos pero las promesas de agua potable para en su conjunto de nuestro distrito quedan escritas solo en discursos, las vías se reparan meses antes del aniversario para volver a romperse poco después y los jóvenes se van a Lima o a otra ciudad porque aquí no encuentran trabajo digno.
Lo más polémico no es que haya carencias es que cada aniversario se usan estas fechas para exhibir logros parciales y olvidar deudas antiguas. Algunos vecinos afirman que las celebraciones son necesarias para fortalecer el amor por Huaral otros responden que son solo espectáculos para fotos y publicidad mientras los problemas de fondo siguen pendientes generación tras generación.
No se trata de negar todo lo bueno que han hecho sus habitantes porque los huaralinos siempre han sabido trabajar, luchar y mantener viva su cultura. Pero cumplir años no es solo contar días transcurridos es preguntarse si realmente hemos avanzado para todos o solo para unos pocos. ¿Será este 136 aniversario el inicio de cambios verdaderos o solo una fecha más para festejar y luego volver a postergar lo urgente? Esa es la pregunta que nadie debería callar hoy.