¿Negligencia criminal? Se confirma que pacientes pediátricos en emergencia estuvieron abandonados

La crisis en el Hospital de Huaral alcanzó un nuevo nivel de indignación. El sábado 20 de septiembre, tras la denuncia pública de nuestro medio Central de Noticias, el consejero regional Víctor Hugo Huaccho acudió con la Policía Nacional y constató la inasistencia del médico pediatra Marianella Stuart Terrones, quien debía cumplir funciones en el servicio de emergencia pediátrica.

La constatación policial dejó en evidencia que la especialista no se encontraba presente en el turno asignado, lo que significó que varios menores, entre ellos un bebé de apenas 18 meses en plena crisis convulsiva y en trauma shock, quedaran expuestos a un riesgo inminente. Los familiares no tuvieron otra opción que ser derivados al Hospital de Chancay, una situación vergonzosa y absolutamente inaceptable en una institución que debería garantizar atención inmediata.

La ausencia de la profesional no solo representa una falta administrativa grave, sino que además puede configurar una responsabilidad penal por exposición al peligro y negligencia médica, delitos que comprometen directamente la vida y la salud de los pacientes más vulnerables: los niños.

Este escándalo evidencia lo que siempre hemos denunciado: en el Hospital de Huaral reina la corrupción, la ineficiencia y la incapacidad, y si no fuera por la presión ciudadana y mediática, estos hechos jamás saldrían a la luz.

La pregunta es inevitable: ¿cuántos casos similares ocurren a diario sin que nadie los denuncie? La salud de los niños no puede seguir dependiendo de médicos ausentes ni de autoridades que solo reaccionan cuando la prensa los pone en evidencia.

Otro hecho cuestionable, sería la actitud del médico neonatólogo Torres Villareal, que se encontraba de turno y pudo acudir a auxiliar al menor, pero habría manifestado su negativa ¿Y dónde quedó su juramento hipocrático?

Ante estos graves hechos, la población exige la inmediata destitución del director ejecutivo Juan Díaz Amado, por permitir que el área de emergencia opere sin las mínimas garantías de atención. Asimismo, demandamos sanciones ejemplares contra los médicos que, con su irresponsabilidad, ponen en riesgo la vida de los pacientes.

Redacción: 𝗖𝗲𝗻𝘁𝗿𝗮𝗹 𝗱𝗲 𝗡𝗼𝘁𝗶𝗰𝗶𝗮𝘀

Denuncian falta de atención a paciente pediátrico con crisis convulsiva por falta de especialista en el hospital de Huaral

Informaron que un paciente pediátrico permaneció en el área de Traumashock del hospital de Huaral tras sufrir una crisis convulsiva. Sin embargo, la emergencia no cuenta con médico pediatra en el rol de guardia.

Un médico de turno de apellido Torres, habría manifestado que “no es su campo” y que no acudirá a la emergencia, aun cuando se trate de una situación grave y crítica.

La falta de un especialista pediatra en el servicio de emergencia es responsabilidad del director ejecutivo del nosocomio, Juan Díaz Amado, quien deberá responder por la precariedad en la atención y la exposición de vidas en riesgo.

El que espera desespera

Por Dante Pacheco

Desde siempre el desarrollo de los pueblos ha estado ligado a las vías de comunicación, es decir que ciudades y naciones del viejo como del nuevo continente progresaron en la medida de que existan vías de comunicación y medios, por lo que resulta interesante recordar que el Imperio incaico no fue ajeno a esta necesidad, de modo que sus gobernantes se preocuparon por implementar caminos para interconectar los pueblo y sus respectivos polos de desarrollo.

Nuestra zona identificada por la cuenca del Chancay tuvo presencia de importantes vías, las que conectaban horizontalmente los centros poblados andinos y las vías transversales de costa a sierra. Algunos historiadores destacan que en el sector de Chancay existía una vía muy bien construida, la misma que utilizaron los conquistadores cuando se dirigieron de Cajamarca al centro del país y el Cuzco.

Esta importancia de contar con vías de comunicación no parece ser tomada en serio por las autoridades nacionales, aunque la falta de vías debidamente implementadas también es responsabilidad de otros gobiernos que nunca tuvieron la visión de desarrollo futurista.

Huaral, Chancay y Aucallama, así como los pueblos del interior tienen como desafío enfrentar lo que se viene con el megapuerto pero nos encontramos con falta de vías debidamente preparadas, una Panamericana Norte colapsada y olvidada por la concesionaria NORVIAL que poco o nada  ha hecho por mejorar las condiciones de transitabilidad en el tramo que le corresponde; paralelamente el ANIN se comprometió a construir una carretera entre Aucallama y la provincia de Canta, pero desde que se hizo el anuncio no existe nada, tampoco está definido la vía de evitamiento en el distrito de Chancay en el tramo hacia Chancayllo por disputa entre los Ministerios de Vivienda y de Transportes, tampoco tenemos la falta de una vía de evitamiento del distrito de Huaral que permita acceder a las zonas industriales, peor aún, seguimos en compás de espera por la carretera de penetración Acos-Huayllay que sigue durmiendo el sueño de los justos y por cierto, ante esta anomalía sentimos que la espera desespera.

La única forma de lograr mayor desarrollo y progreso está en implementar vías de comunicación que respondan a las expectativas del momento y del futuro inmediato, de modo tal que además del empeño que ya realizan las autoridades locales se espera que la población se organice a fin de impulsar y presionar a las autoridades competentes para que dé una vez por todas ejecuten las obras viales que requerimos. Ojalá que así sea.

Asaltan botica ubicada a unos pasos de la comisaría de Huaral

A plena luz del día y a escasos metros de la plaza de armas y la comisaría de Huaral, un delincuente armado perpetró un asalto en una botica ubicada en la calle El Solar. El hecho ocurrió la tarde de este viernes.

El sujeto, sin miedo a nada, ingresó al establecimiento portando un arma de fuego, intimidó al personal y exigió el dinero de la caja registradora. Tras lograr su cometido, el delincuente huyó con el dinero en dirección desconocida, junto a su cómplice en una motolineal.

Antes, el facineroso realizó un disparo al aire, causando mucho temor entre los ciudadanos que se encontraban en ese momento transitando por el lugar.

El atraco quedó registrado en las cámaras de seguridad.

Los vecinos expresaron su preocupación por el incremento de la inseguridad en el centro de la ciudad, especialmente en zonas que deberían contar con mayor vigilancia policial.

Cuando la política es sucia y el silencio de la complicidad tiene un precio

𝗣𝗼𝗿: 𝗖𝗮𝗿𝗹𝗼𝘀 𝗠𝗲𝘀í𝗮𝘀 𝗭á𝗿𝗮𝘁𝗲

En política, las traiciones nunca avisan: se cocinan en silencio y estallan como dinamita que utilizan para extorsionar empresarios o intimidar a periodistas. Y eso es lo que ya huele en Huaral. El consejero Víctor Hugo Huaccho, quien en cuatro años no movió un dedo para fiscalizar los abusos de la gobernadora Rosa Vásquez, guarda un silencio que hoy se revela calculado: todo ese encubrimiento tendría precio, y no era barato. Su ambición por el poder lo coloca como el verdadero “candidato en reserva” de APP para la alcaldía provincial de Huaral.

¿Y Juan Díaz Amado? El eterno director del Hospital San Juan Bautista, cargado de escándalos que llegaron hasta el Congreso de la República por compras escandalosas como las camillas telescópicas a una ferretería en la selva, creyó que esta vez le tocaría a él. Ya invirtió miles de soles en pintas y usó hasta a su trabajador que lo llaman “El fantasma”, Adrián Cano, para graficar su sueño en las paredes. Pero de pronto, su propia lideresa, la “cholita” Rosa Vásquez parece darle la estocada y empujar a Huaccho como carta principal. La humillación sería brutal: después de trabajar, gastar y jugarse su nombre, Díaz terminaría desnudado políticamente, usado y descartado.

La jugada es clara. Mientras Juan Díaz carga con los muertos por negligencia y los robos en su gestión hospitalaria, Huaccho carga carteras y guarda silencio. La lealtad se convirtió en mercancía. Rosa Vásquez premia al que la encubre, la protege, al que le entrega la fiscalización como si fuera un regalo, al que permite que el saqueo siga sin trabas. Y APP, el partido de César Acuña, vuelve a mostrar su esencia: no es organización política, es agencia de empleos y compadrazgos donde las candidaturas se venden al mejor postor.

La supuesta noticia de que Víctor Huaccho “se perfila a la gobernación regional” sería solo humo. Una distracción para bajar la marea. El grito a voces es que el candidato real en Huaral será él, el consejero que cambió la Constitución por la cartera de la jefa. La traición a Díaz sería inminente, y lo que hoy ocurre no solo desvela la podredumbre interna: desnuda lo que significa APP en la práctica, un club de lealtades compradas, silencios cómplices y traiciones a conveniencia.

La pregunta es simple: ¿cuánto vale el silencio de un consejero? En APP, la respuesta ya está escrita: vale una candidatura. Y mientras Víctor Hugo Huaccho juega sus cartas en la sombra, Juan Díaz Amado, el eterno aspirante a la alcaldía, repite su letanía de “esta vez sí llego, en la cuarta la hago”. Pero lo que no imaginaba es que su propia jefa, la misma que lo sostuvo pese a los escándalos en el hospital, podría dejarlo condenado al entierro político y con la amarga lección de que en APP la lealtad no existe: solo la traición bien calculada.

El fracaso de OTASS en las 18 EPS persiste por los sueldos dorados de sus administradores

Cuando se creó el Organismo Técnico de la Administración de los Servicios de Saneamiento (OTASS), nos vendieron el cuento de que sería la salvación de las EPS quebradas del país. Con el famoso Régimen de Apoyo Transitorio (RAT) se nos prometió agua las 24 horas, tarifas justas y modernización de los servicios. ¿El resultado después de siete años? Un fracaso monumental.

Hoy, el OTASS administra 18 EPS en todo el Perú y ninguna habría salido de la crisis. Lo que debía ser temporal se ha convertido en una especie de ocupación indefinida, un régimen burocrático que en vez de resolver problemas, los ha agravado. Y mientras tanto, los ciudadanos seguimos pagando caro por un servicio cada vez peor.

HUARAL: EL EJEMPLO DEL DESASTRE

Lo que ocurre en Huaral es un espejo del engaño nacional. Antes, con EMAPA bajo administración municipal, los vecinos recibían hasta 12 horas de agua al día. Hoy, con OTASS, ese tiempo es mucho menor. Y lo más indignante: lo que antes costaba entre 20 a 30 soles mensuales, ahora cuesta tres o cuatro veces más.

Pero el escándalo no termina ahí. OTASS ha instalado su propia élite de funcionarios, que tendrían sueldos de 15 a 20 mil soles mensuales como sería el caso del actual gerente general, cuando el último gerente de EMAPA HUARAl apenas ganaba 3,500 soles.

¿Cómo puede una empresa “en quiebra” darse el lujo de pagar sueldos dorados? ¿Qué clase de rescate financiero es este, donde los únicos rescatados son los bolsillos de los burócratas?

Cada año, el Estado transfiere millones a las EPS intervenidas. ¿Y en qué se ven? En nada. No hay obras de impacto, no hay proyectos que garanticen un mejor servicio, no hay horizonte de agua potable continua. Lo único que crece es la indignación ciudadana y la sospecha de que lo único que busca OTASS es quedarse indefinidamente para seguir disfrutando de los jugosos sueldos.

El problema de fondo es que OTASS nunca fue una solución técnica real. Fue una promesa de emergencia que se convirtió en un negocio burocrático perpetuo. Un organismo que se autodenomina “técnico”, pero que en siete años no ha demostrado capacidad, eficiencia ni resultados.

El balance es brutal: no mejoró el servicio, no salvó a las EPS, no cumplió con el agua 24 horas, no devolvió las empresas a las municipalidades. Nada. Solo fracasó.

ES HORA DE PONERLE FIN AL OTASS

Por eso, lo único sensato es que OTASS desaparezca. Que devuelva la administración a las municipalidades y que el Estado deje de financiar esta maquinaria costosa e inútil. El agua es un derecho, no un negocio para burócratas de escritorio.

Siete años de OTASS han sido suficientes para comprobar lo obvio: cuando la burocracia manda, el ciudadano pierde. Y en este caso, pierde pagando más, recibiendo menos agua y sosteniendo sueldos insultantes.

El pueblo no puede seguir de brazos cruzados. Es momento de exigir auditorías reales, fiscalización inmediata del Congreso y denuncias en la Contraloría. Es momento de que las calles se hagan escuchar, porque lo que está en juego no es un simple servicio, sino la dignidad y la salud de miles de familias.

Si OTASS no se va por voluntad propia, que se vaya por presión ciudadana. Porque el agua es vida, y la vida no se negocia.

SEÑORES AUTORIDADES ¿ Y AHORA QUIEN SE ATREVE A PONERLE EL CASCABEL AL GATO?

Fuente: Jaime Toledo