Organización criminal robaba camionetas en Lima para venderlas a narcotraficantes en la selva

Tras una exhaustiva investigación por parte de la Policía Nacional del Perú, finalmente logró desarticular a una organización criminal que se dedicaba al robo de camionetas en la zona norte de la ciudad de Lima, para posteriormente trasladarlas a la selva y venderlas a narcotraficantes y a la minería ilegal.

Después de un asalto en un restaurante de comida marina en el distrito de Comas, donde cuatro compañeros de trabajo fueron despojados de sus pertenencias, la Policía logró recabar información importante sobre los responsables de estos atracos. Uno de los implicados sería Erick Moreno Hernández, alias «El Monstruo».

En ese sentido, la intervención de las llamadas telefónicas dio cuenta de que el «chino de Belaunde» fijaba el precio base de los vehículos robados, siendo este de 12 mil soles. «Ponle 14 y de ahí te arreglas con el Chino. Puedes pedir S/ 15,500 porque es una buena máquina. Es del 2019, no es antigua».

Camionetas vendidas al narcotráfico

La PNP confirmó la identidad de uno de los principales compradores de camionetas de la organización criminal. Se trata de Roner Fernández Guevara, quien se ocultaba en medio de la selva de Mazamari.

Este individuo, de 42 años, es dueño de extensas hectáreas de cultivos de cacao en Satipo. Además, es propietario de un hotel de lujo en la zona comercial de la ciudad. Según las investigaciones de la DIVIAC, este sujeto ha incrementado su fortuna desde que se asoció con organizaciones de narcotráfico para venderles las camionetas robadas.

Según la investigación, aproximadamente 140 camionetas robadas en Lima Norte fueron trasladadas a la selva central del Perú por la banda vinculada a Erick Moreno, donde eran alquiladas o vendidas al narcotráfico. Estas eran utilizadas en minería ilegal y para cometer secuestros.

La modalidad del robo de camionetas

Luego de robar las camionetas, los delincuentes denunciaban la pérdida de placas de vehículos con características similares a las hurtadas en la zona norte de Lima. Con esa denuncia obtenían placas duplicadas para colocarlas en los autos robados y de esa manera trasladaban los autos desde Lima a Satipo por la ruta de la Carretera Central.

Esta organización también creó la forma de saltarse los controles policiales. Los socios de Roner Fernández idearon una ruta más segura que partía desde el Km. 22 en Comas, para luego pasar por Canta en dirección a Huánuco, Ayacucho y Pucallpa.

Durante la siguiente fase, los vehículos entraban a un taller donde les colocaban números de serie de camionetas que habían sufrido accidentes. Con esta nueva identidad, eran vendidos a la organización de José Huaranga, un individuo con antecedentes por narcotráfico. Según las investigaciones, controla el tráfico de drogas en Satipo.

Varias de las camionetas reportadas como robadas en la ciudad de Lima se encontraron escondidas en terrenos de Fernández.

Los investigadores de la Diviac y de la Dirección General de Inteligencia del Ministerio del Interior desmantelaron la organización y lograron ubicar más de 126 camionetas distribuidas en zonas completamente remotas.

PNP le alquila sus armas a narcotraficantes de la Amazonía, según medio español

Un documental realizado por el medio español RTVE reveló un grave hecho de corrupción que ocurre en el interior del país, específicamente en zonas críticas conocidas por la actividad de madereros ilegales y la producción de drogas.

Según pudieron conocer los periodistas extranjeros, efectivos de la Policía Nacional del Perú (PNP) estarían involucrados en el suministro de armas de fuego a grupos criminales dedicados al narcotráfico y la tala en la Amazonía peruana.

¿Los testigos de este hecho ilícito? Dos hombres que tenían cubierto el rostro, y quienes pertenecerían a una de las bandas que operan en esta parte del Perú, dieron a conocer ante la cadena española la forma en que se da el mencionado intercambio entre las organizaciones del bajo mundo y la Policía Nacional.

Diálogo

— Periodista: Ustedes tienen armas, claro.

—Testigo: Nos proveen a nosotros.

— Periodista: ¿Y quién les provee de armas?

— Testigo: (se ríe) La misma Policía

— Periodista: ¿La misma Policía les provee de armas?, ¿las compran ustedes?

— Testigo: No, te la alquilan.

En ese sentido, la periodista española les consulta cuál es su principal negocio en el mundo ilegal, a lo que los sujetos responden:

«Principalmente, la tala ilegal de madera, (que se consigue por) soborno a autoridades y también se coimea con los altos mandos».

De acuerdo a la versión de los entrevistados, dedicados a la extracción ilegal de madera, con la complicidad de las autoridades policiales, ellos pueden ejercer su actividad ilícita sin mayores problemas, lo que les permite producir alrededor de 200 millones de troncos en tan solo un año y, a su vez, con esto, financiar el otro negocio de la zona: el narcotráfico.

«(el narcotráfico) Es como pan caliente acá, estamos hablando de toneladas de cocaína, base, pasta, piedra, champán, whisky, vino (…) hay carteles bolivianos, peruanos, (pero los sobornados), en primer lugar, es la Policía. (ellos) Luego, lo venden, lo revenden», sentenciaron los testigos entrevistados por RTVE.

¿Quiénes le proporcionan madera a los narcotraficantes?

En cuanto a la distribución y obtención de este material, los sujetos aseguran que amenazan y sobornan a autoridades, altos mandos y hasta a las propias comunidades amazónicas, quienes incluso llegan a coludirse y reciben un porcentaje económico mediante este negocio ante la necesidad.

En tanto, conforme los especialistas consultados en el documental, una de las problemáticas de este asunto es la gran cantidad de hectáreas (22 millones ha) de tierras que no cuentan con títulos de propiedad. Esta situación representaría el acceso para que continúe la tala ilegal de madera.

» (…) Buenamente negociamos, pero si no quieren, ya pues. . . (el tema) es que todos tienen posición, más no tienen títulos», esboza uno de ellos.

El modus operandi de estas bandas criminales en la selva peruana, dedicadas a la invasión de terrenos para conseguir madera de manera ilegal, es tomar a la fuerza las tierras, quemarlas y después repartirlas a los suyos.

Si en caso los lugareños van y reclaman por su parte de tierra invadida, son amenazados de muerte con armas de fuego, las mismas que serían producto de la colusión entre la Policía Nacional del Perú con los narcotraficantes y madereros ilegales.