Controversia sobre el voto de peruanos en el extranjero: especialistas responden sobre este derecho y su procesamiento en segunda vuelta

Tras el proceso electoral de la segunda vuelta presidencial, la validez y el manejo logístico del voto de los peruanos residentes en el exterior han generado debate político en el país ante la estrecha diferencia de los resultados entre Keiko Fujimori de Fuerza Popular (50.107%) y Roberto Sánchez de Juntos por el Perú (49.893%).

Francisco Belaúnde, internacionalista, y Silvia Guevara Pérez, experta en derecho electoral, analizaron en Prueba de Fuego de RPP la relevancia de esta circunscripción y las garantías de custodia de las actas procesadas por la ONPE para asegurar la transparencia del escrutinio final.

La vigencia de la ciudadanía 

La discusión sobre la pertinencia del voto extranjero ha cobrado fuerza a raíz de propuestas que buscan limitar este derecho basándose en el tiempo de residencia fuera del país.

Al respecto, Francisco Belaunde calificó como un despropósito cualquier intento de menoscabar la ciudadanía de quienes mantienen vínculos familiares y económicos con el Perú, subrayando que muchos emigraron por situaciones complicadas pero no han renunciado a su nación.

Belaunde calificó como una «barbaridad» procurar eliminar el derecho al voto a connacionales en el extranjero y señaló que se trataría de una acto de «discriminación».

Para el internacionalista, sugerir un plazo de 10 o 15 años para restringir el sufragio no tiene sustento jurídico ya que la nacionalidad se mantiene inalterable a pesar del paso del tiempo. Insistió en que estas iniciativas solo buscan segregar a un grupo de la población que sigue siendo parte activa de la vida nacional.

Un marco legal basado en la Constitución y la representación política

Desde la perspectiva legal, Silvia Guevara Pérez explicó que la Constitución establece las causales para la pérdida de la ciudadanía y «vivir en el exterior no es una de ellas». 

La especialista recordó que, desde el año 2021, los peruanos en el exterior conforman una circunscripción electoral propia con dos escaños en el Congreso, lo que refleja su importancia numérica y el vínculo que mantienen a través de remesas y propiedades.

Guevara Pérez puntualizó que el sistema electoral ha evolucionado desde 1980 para integrar a los ciudadanos en el extranjero, por lo que no puede existir una desconexión institucional. 

La especialista señaló que «no hay ninguna restricción en en la norma electoral que está orientada a limitar el derecho de sufragio» por razones de ubicación geográfica.

Seguridad logística y la cadena de custodia en la segunda vuelta

Uno de los puntos de mayor controversia ha sido el cambio en el procesamiento de las actas entre la primera y la segunda vuelta, lo que ha motivado recursos de nulidad de parte del partido Juntos por el Perú. 

Guevara Pérez afirmó que la decisión de la ONPE de no digitalizar las actas en los consulados y traerlas físicamente al Perú responde a una facultad logística para garantizar la transparencia y evitar dudas sobre la actuación de las oficinas consulares.

«Un lineamiento es un documento, un instrumento orientador que está dentro de las competencias de la ONPE, poder determinar la forma logística y de cómo va a llevar y a materializar finalmente el desarrollo de sus competencias», indicó la especialista.

Además, señaló que para asegurar que el material electoral no sea manipulado, la ONPE dispuso el uso de valijas diplomáticas, las cuales están exentas de las revisiones ordinarias de equipaje.

De esta manera, tanto las actas como las cédulas de votación se mantienen selladas y bajo resguardo hasta su llegada a los centros de procesamiento oficiales en territorio nacional, explicó. 

Respuestas ante las sospechas de interferencia política

La entrevista también abordó los cuestionamientos sobre el cambio de embajadores en países con alta concentración de votantes, como Estados Unidos y España.

Francisco Belaunde desestimó estas sospechas al señalar que los relevos diplomáticos no son inmediatos y que los funcionarios continúan en sus cargos hasta el cambio de gobierno, por lo que su influencia en el proceso electoral conducido por diplomáticos de carrera sería nula.

«Hay cierta desesperación por el resultado y están viendo, jalando, tratando de jalar algún argumento absurdo para tratar de poner la duda», cuestionó Belaúnde.

Finalmente, el internacionalista consideró que los argumentos que vinculan los nombramientos políticos con la conducción de los consulados carecen de razonabilidad. Para el especialista, estas críticas forman parte de una narrativa de sospecha que no se ajusta a la realidad administrativa de las misiones peruanas en el exterior.

Conexión Chancay-Amazonía y la segunda vuelta

Estamos ad-portas de la segunda vuelta electoral y el enfrentamiento coyuntural entre candidaturas no está permitiendo una reflexión más profunda sobre uno de los temas estratégicos para el futuro del país: las oportunidades y desafíos del puerto de Chancay y su conexión con la Amazonía.

En marzo, el Consorcio internacional Conexión Chancay-Amazonía, integrado por la Universidad del Pacífico, Clark University y DAR, presentó el primer reporte de investigación sobre el impacto de este megaproyecto y sus posibles implicancias para la Amazonía peruana. El estudio plantea una advertencia clara: el país podría sobreestimar los beneficios económicos y subestimar los costos sociales, ambientales e institucionales si no existe planificación adecuada.

Las oportunidades económicas del puerto son evidentes. Con una inversión superior a los US$ 1,300 millones y una proyección inicial de más de 317,000 contenedores movilizados durante su primer año de operaciones, Chancay puede convertirse en un eje logístico regional y dinamizar la economía nacional. Sin embargo, la discusión pública ha quedado atrapada entre discursos triunfalistas y disputas coyunturales, dejando de lado preguntas fundamentales.

La primera tiene que ver con la capacidad del Estado para gestionar el impacto del proyecto. Basta recordar que pocos meses después de la inauguración del puerto, el colapso del puente de Chancay paralizó el tránsito hacia la zona. Un megaproyecto no puede sostenerse únicamente en infraestructura privada si el Estado no es capaz de responder con planificación territorial, conectividad y supervisión eficiente.

El segundo desafío es la gobernanza de la conexión con la Amazonía. Hoy existen distintas propuestas de integración promovidas desde sectores políticos, empresariales y regionales, pero sin una visión articulada de largo plazo. El riesgo es repetir experiencias como la Interoceánica Sur, donde la falta de presencia estatal y control territorial facilitó actividades ilegales y aceleró impactos ambientales.

El reporte del consorcio advierte precisamente sobre ello: sin una gobernanza oportuna, sostenible e inclusiva, la oportunidad podría convertirse en un riesgo mayor para la Amazonía. La discusión no debe centrarse únicamente en cómo conectar Chancay, sino en bajo qué condiciones, con qué reglas y con qué mecanismos de protección ambiental y social.

En esta segunda vuelta, el país necesita discutir algo más que candidaturas y confrontaciones políticas. Necesita debatir cómo aprovechar estratégicamente un proyecto que puede redefinir el desarrollo económico del Perú durante las próximas décadas. Y, sobre todo, entender que la Amazonía no puede seguir siendo observada únicamente como un territorio de paso, sino como un espacio que debe participar y liderar esta conversación nacional.