Keiko Fujimori y Fernando Rospigliosi protegen a José Jerí en medio de cuestionamientos por reuniones con empresario chino

El presidente José Jerí continúa en medio de la tormenta política por sus reuniones no registradas con el empresario chino Zhihua Yang. Keiko Fujimori, a través de la bancada de Fuerza Popular, y el titular del Parlamento, Fernando Rospigliosi, han asumido un rol central en su defensa, al descartar una censura inmediata, rechazar la convocatoria a un Pleno extraordinario y presentar las críticas como parte de un intento de desestabilización.

El respaldo no se limita a declaraciones aisladas. Fuerza Popular difundió un comunicado en el que, aunque reconoce dudas sobre la conducta de Jerí, se niega a apoyar cualquier medida que implique su salida en este momento. La bancada fujimorista optó por un discurso de “orden” frente al “caos”, con el que busca deslegitimar las mociones promovidas desde distintos sectores del Parlamento.

Desde la Mesa Directiva, Rospigliosi ha reforzado esa línea. Si bien admitió que las reuniones fuera de agenda fueron una “actitud incorrecta”, sostuvo que no justifican una vacancia ni una censura inmediata. Además, se ha opuesto a que el tema se discuta en un Pleno extraordinario durante el receso legislativo.

El caso, conocido como el “Chifagate”, ha derivado en cuatro mociones de censura, una moción de vacancia y una solicitud formal para convocar a una sesión extraordinaria. Todas apuntan a esclarecer la conducta de José Jerí y a evaluar su permanencia en el cargo, en medio de sospechas de falta de transparencia y posibles conflictos de interés.

Comunicado de Fuerza Popular: defensa política bajo el discurso del “orden”

Fuerza Popular emitió un pronunciamiento en el que admite que las explicaciones de José Jerí “siguen generando dudas” y que las investigaciones deben continuar tanto en el Congreso como en el Ministerio Público. Sin embargo, el partido evita respaldar cualquier acción inmediata de censura y centra su mensaje en la necesidad de “orden y madurez política”.

El texto sostiene que el país enfrenta problemas urgentes como la inseguridad y la pobreza, y que, en ese contexto, no corresponde impulsar “peleas inútiles”. Bajo ese marco, la bancada fujimorista descarta sumarse a lo que denomina un “coro desestabilizador”, en el que incluye a sectores de izquierda y a grupos que califica como “pseudo moralistas de derecha”.

Aunque deja abierta la posibilidad de retirar su apoyo si surgen hechos que vuelvan “insostenible” la permanencia de Jerí, el comunicado remarca que no actuará por “cálculo electoral”. La posición, en los hechos, funciona como un blindaje político frente a las mociones que buscan apartarlo de la presidencia del Parlamento.

La firma del mensaje y su difusión desde la cúpula partidaria colocan a Keiko Fujimori como la principal referente de esta estrategia. El énfasis en la estabilidad y en la lucha contra el “caos” se alinea con la defensa que, desde la Mesa Directiva, impulsa Fernando Rospigliosi.

Los cambios de postura de Fernando Rospigliosi frente al Chifagate

Antes de que el escándalo tomara mayor dimensión pública, Rospigliosi calificó de “absurda” cualquier vacancia contra José Jerí. Argumentó que una medida de ese tipo, en pleno proceso electoral, solo generaría inestabilidad y no resolvería las dudas sobre las reuniones con el empresario chino.

Tras la difusión de una reunión sostenida en un local del centro de Lima, el titular del Congreso reconoció que se trató de una conducta impropia. Habló de “errores” y de una “actitud incorrecta”, pero insistió en que el cauce adecuado era la investigación en comisiones y no una destitución inmediata.

Días después, su discurso se endureció frente a las mociones. Rechazó una censura en el Pleno, la calificó de “irresponsable” y sostuvo que sería “peor el remedio que la enfermedad”. A su juicio, el caso aún se encuentra en el terreno de las sospechas y no de pruebas concluyentes que justifiquen una salida forzada.

Rospigliosi se negó a convocar a un Pleno extraordinario durante el receso. Afirmó que detrás de las iniciativas existe un intento de reproducir escenarios de crisis política como los de 2020 y 2021. Con esa decisión, cerró el paso a un debate inmediato y consolidó la línea de protección institucional a José Jerí.

Seis iniciativas en fila contra José Jerí en el Congreso

La primera respuesta formal vino con la moción de censura presentada por la congresista Ruth Luque. El documento no solo cuestiona las reuniones no registradas con el empresario chino y advierte una vulneración a los estándares de transparencia, sino que se sustenta en la pérdida de idoneidad ética de José Jerí. La moción fundamenta que, al amparo del artículo 115 de la Constitución, el mandatario mantiene su origen legislativo y, por tanto, su sujeción al control político del Pleno.

Poco después, el congresista Elías Varas impulsó una segunda moción, en la que se sostiene la falta de idoneidad ética de José Jerí, cuestionada tras revelarse reuniones no oficiales y sin registro con el empresario Zhihua Yang en un local clausurado. Estos hechos, considerados una grave vulneración a la transparencia, justifican el ejercicio del control político para removerlo de la Presidencia del Congreso; medida que, por ser su función presidencial de carácter accesorio y sucesorio, conlleva automáticamente su cese en la Presidencia de la República para salvaguardar la institucionalidad y la moral pública.

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