El escrutinio de la ONPE tras la jornada del 12 de abril ha confirmado lo que muchos anticipaban: Alianza Para el Progreso (APP) no alcanzaría la valla electoral, quedando excluido del próximo Congreso bicameral. Este resultado sentencia el fin de una era para la organización de César Acuña, evidenciando que las campañas basadas en el reparto de dádivas (como polos y fósforos) ya no logran conectar con un electorado que demanda mayor seriedad.
El rechazo ciudadano es particularmente visible en figuras locales como Juan Díaz (Huaral) y Edwin Ferrer (Chancay). Ambos pretendieron saltar al poder bajo un símbolo desgastado y sin haber aclarado los cuestionamientos sobre sus gestiones en el Hospital San Juan Bautista.
Las cifras del MEF añaden peso a la crítica: mientras Díaz percibió más de S/ 371,906.95 en 38 meses como director, Ferrer acumuló S/ 94,500 en asesorías. Estos ingresos hoy despiertan la suspicacia pública: ¿se debieron a su capacidad técnica o fueron una recompensa por su activismo político a favor del partido? Con el desplome de APP, queda claro que el respaldo popular no se compra y que la influencia de Acuña en la política nacional ha llegado a su punto final.
