Cancillería informó que 18 peruanos retornaron al país desde Rusia tras haber sido reclutados para combatir en guerra contra Ucrania

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que, durante las últimas dos semanas, 18 ciudadanos peruanos retornaron al país procedentes de Rusia, en el marco de un operativo de asistencia y protección consular.

Los connacionales, quienes se habían desplazado a Rusia para prestar servicios en fuerzas armadas extranjeras, acudieron a la Sección Consular de la Embajada del Perú en Moscú en busca de apoyo.

En un comunicado, el portafolio indicó que las autoridades diplomáticas gestionaron su repatriación, brindándoles además asistencia básica que incluyó alojamiento y alimentación mientras se concretaban los traslados.

Próximos arribos

La Cancillería señaló se tiene previsto el arribo de un peruano este domingo 3 de mayo, mientras que otros seis llegarán al país el lunes 4 de mayo, tras haber partido de Moscú bajo la protección de funcionarios diplomáticos.

«Otros dos connacionales aún se encuentran con retorno pendiente que se espera concretar en los próximos días», detalló.

Según el Ministerio de Relaciones Exteriores, estos avances son el resultado de las gestiones directas realizadas por el embajador del Perú en Rusia y la Sección Consular. Para atender estos casos, se han implementado protocolos específicos orientados a evaluar y asistir a los peruanos según sus circunstancias particulares.

«No come y le han golpeado»

Familiares de más de peruanos solicitaron a la Cancillería que les ayude a repatriar a sus allegados, que, según denunciaron, firmaron contratos para trabajar en puestos de seguridad en Rusia y ahora se encuentran en el frente de la guerra contra Ucrania.

Por ejemplo, Lila Abarca Pimentel, esposa de Albert Ayala Eguren, de 27 años, contó a RPP que su esposo y un grupo de peruanos se encuentran retenidos en bases militares de Rusia, tras haber sido captados con falsas promesas de trabajo.

«Le ofrecieron el trabajo de seguridad allá en Rusia. La promesa fue de 25 000 dólares como un bono inicial de trabajo», dijo.

Sin embargo, al llegar y firmar contrato en un idioma que no entendían, la situación cambió por completo: «Todo el contrato mi esposo me llegó a mandar posterior para yo poderlo traducir, porque todo está en ruso», señaló, añadiendo que no recibieron el pago prometido.

Abarca Pimentel contó que su esposo le informó sobre los maltratos físicos y las amenazas de cárcel que reciben si intentan abandonar las instalaciones militares rusas.

«Él viene sufriendo de abuso, le han golpeado (…) y así le obligan a que tiene que hacer trabajos, entrenamientos, no comen, están mal», expresó.

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