En la sesión del Consejo Regional realizada el pasado 26 de mayo de 2026, la mayoría de consejeros aprobó correr traslado a la gobernadora regional de Lima, Rosa Vásquez Cuadrado.
¿Y qué significa «correr traslado»? En términos simples: notificarla oficialmente.
Entonces surge una pregunta inevitable: si existe un acuerdo para notificarla, ¿significa que saben dónde ubicarla? ¿No se suponía que nadie conocía su paradero?
Han transcurrido cinco días desde la aprobación de ese acuerdo y, hasta el momento, no existe ninguna acción concreta que demuestre una verdadera voluntad de suspender o vacar a la gobernadora sentenciada.
Por el contrario, todo parece indicar que algunos consejeros prefieren dilatar el proceso mientras los funcionarios designados durante la gestión de Rosa Vásquez continúan en sus cargos. La urgencia por hacer cumplir la ley parece haber quedado en segundo plano.
Tampoco se observa que los funcionarios de confianza hayan puesto sus cargos a disposición o presentado su renuncia. Saben perfectamente que el vicegobernador regional no podrá efectuar cambios hasta que el Jurado Nacional de Elecciones emita las credenciales correspondientes.
Cada día que pasa sin decisiones concretas fortalece una percepción cada vez más extendida entre la ciudadanía: no quieren vacar a Rosa Vásquez, quieren ganar tiempo.
Fuente: Prensa Al Día