Por: ADRIAN JOSÉ CABEZAS MORALES
Doctor en Ciencias de Materiales Metálicos. Científico especialista en tecnologías para la protección del medio ambiente y el control de la contaminación del aire. Inventor.
-Continuación del artículo “Chancay y el mar perdido: cuando la naturaleza se convierte en víctima del interés personal”, publicado por Región Lima Digital el 09 de junio de 2026.
El mar como memoria y advertencia
Este texto es la continuación de una reflexión que busca ir más allá de la denuncia. Es, en el fondo, una invitación urgente a escuchar lo que el mar de Chancay parece expresar hoy con creciente intensidad: un llamado de atención que se manifiesta en su deterioro, en la pérdida de equilibrio de su ecosistema y en la transformación acelerada de su litoral.
Tomando como referencia diversas ciudades del mundo, especialmente en Europa y en países escandinavos como Suecia, resulta fundamental observar cómo estas sociedades han construido una relación distinta con la naturaleza. En estos países, el respeto, el amor, la protección y el cuidado del medio ambiente no son solo discursos o promesas sin sentido, sino prácticas sociales y culturales que se traducen en exigencias claras hacia sus autoridades y funcionarios.
Este modelo de convivencia entre el ser humano y la naturaleza permite que la ciudadanía valore primero su entorno natural antes de priorizar beneficios materiales o intereses personales. En ese sentido, el ejemplo de países como Suecia resulta particularmente relevante, donde la protección del medio ambiente y de la naturaleza está profundamente integrada en la cultura y en la legislación.
Suecia protege su naturaleza mediante una combinación de conciencia ciudadana, normas estrictas y una visión de largo plazo. Destaca su histórico principio de acceso público a la naturaleza (Allemansrätten), entendido como el derecho de todas las personas a disfrutar y sentir la belleza y armonía de la naturaleza; así como sus ambiciosas políticas de sostenibilidad y neutralidad climática, junto con sus modelos de economía circular, que buscan reducir el impacto ambiental en todas las actividades humanas.
Este tipo de experiencias internacionales no debe verse como realidades lejanas, sino como referencias que pueden inspirar una transformación urgente en la forma en que comprendemos, cuidamos y defendemos nuestro litoral en el Perú. El mar de Chancay, como parte de nuestro patrimonio natural, también parece pedir, a su manera silenciosa pero evidente, que se le escuche, se le proteja y se le respete antes de que sea demasiado tarde.
MEDIDAS PRIMORDIALES Y URGENTES
Ante el avance de la degradación del litoral y la ocupación desordenada de la franja costera, se vuelve imprescindible adoptar medidas urgentes, firmes y sostenidas que permitan proteger, recuperar y conservar este patrimonio natural.
1. Declaración de protección especial del litoral de Chancay
Evaluar la declaración del litoral como zona de protección ambiental o patrimonio natural de interés nacional, con el fin de restringir y regular estrictamente cualquier tipo de construcción, modificación del entorno o actividad que genere contaminación o alteración del ecosistema costero.
2. Recuperación del territorio ocupado de manera ilegal
Implementar procesos efectivos de fiscalización y recuperación de áreas invadidas u ocupadas sin autorización, garantizando la restitución del espacio natural y el cumplimiento estricto de la normativa vigente.
Sanciones ejemplares y efectivas
3. Aplicar sanciones severas a personas, empresas o autoridades que promuevan, faciliten o ejecuten la destrucción del ecosistema costero, asegurando que las normas ambientales no sean solo declarativas, sino realmente disuasivas.
4. Control estricto de vertimientos y actividades costeras
Prohibir y fiscalizar rigurosamente cualquier descarga directa o indirecta de aguas residuales, productos químicos o residuos provenientes de construcciones, piscinas, restaurantes u otras actividades en la zona litoral.
5. Restauración ecológica del litoral
Desarrollar programas de recuperación ambiental de playas, dunas y ecosistemas costeros afectados, incluyendo reforestación de vegetación nativa, estabilización de suelos y recuperación de hábitats marinos.
6. Plan de ordenamiento territorial costero obligatorio
Establecer un plan de uso del suelo costero que defina claramente zonas intangibles, zonas de uso restringido y zonas permitidas, evitando la expansión desordenada de infraestructura sobre la franja marina.
7. Educación ambiental y compromiso ciudadano
Promover programas permanentes de educación ambiental en escuelas, comunidades y autoridades locales, fomentando una cultura de respeto, cuidado y responsabilidad hacia el mar y su ecosistema.
8. “El cuidado, protección y amor a la naturaleza es tarea y obligación de todos”
Estas medidas no deben entenderse como simples propuestas teóricas, sino como acciones urgentes para evitar la pérdida irreversible de un patrimonio natural que pertenece no solo a Chancay, sino a todo el Perú. (Parte del Programa de A.J.C.M.)